El móvil sonó con el timbre acostumbrado: una canción de melodía verbenera y de letra procaz que siempre le ponía en ridículo en los momentos más inoportunos. Abrió el teléfono para comprobar quién se había puesto en contacto con él, y su humor empeoró todavía más. Pero no, no era ella. Nunca era ella. La compañía telefónica, la misma que no demostraba el más mínimo espíritu navideño cuando cada mes le asestaba un golpe de cuidado a su exigua cuenta bancaria, le expresaba sus mejores deseos de amor y fraternidad y le recordaba las tan «atractivas» promociones que con motivo de tan entrañables fechas ponían a su disposición.
Releyó el mensaje varias veces mientras fabulaba pensando en cómo hubiese sido el mensaje que ella le hubiese mandado. Nochebuena tras Nochebuena se repetía la misma historia. Vivía pendiente de una carta, de un mensaje, de una llamada o de una visita. Cualquier señal de vida que le dijera que ella seguía pensando en él. Aunque fuera una aséptica y manida felicitación; correcta y sin calor. Como la tarjeta que le mandaba su casera. Pero Nochebuena tras Nochebuena se repetía la misma decepción. ¿Cuántas iban ya así? ¿Diez? ¿Once? Sí, exactamente once diciembres. Lamentablemente él no había perdido la cuenta de una matemática nostálgica e inútil, dolorosa e inexorable, que otra vez le atormentaba su cabeza. Inconvenientes de haber sido un brillante contable años atrás, antes de que todo comenzase a salir tan mal.
Ella se fue sin más explicación que un abrazo y con una única promesa: Cada Nochebuena volverían a ser lo que fueron, aunque sólo por unos instantes. Cumplió su compromiso justo 365 después y todo pareció recuperar la normalidad extraordinaria que había quedado en suspenso. El tercero la visita se transformó en un mensaje frío y seco, y al cuarto comenzó este largo silencio.
Entonces acabó el frágil equilibrio que había mantenido sus precarias ganas de existir. La esperanza de ese instante de encuentro justificaba tantas horas de soledad y de incomprensión. El silencio que atronaba de vacío sus oídos cobraba sentido simplemente por escuchar esa voz que con talento teatral impostaba en voz de niña: dulce e ingenua pero juguetona y firme. Siempre misteriosa. Capaz de jugar con los kilómetros como si fuesen un chicle.
Esa peculiar estrella de Belén era el último vestigio de aquel firmamento de complicidad que un día existió. Esa luz inventada y pactada que le marcaba un camino a seguir aunque éste fuera impredecible y arriesgado. Como aquellos Magos que tanto le fascinaban de pequeño. ¿Tendría algo de verdad aquel relato de la Biblia? Su agnosticismo, otrora militante, se había hecho mil veces esa misma pregunta. Un vértigo infinito le recorría cuando se sorprendía preguntándose un «¿por qué no?».
Odiaba estas fechas. Era imposible esquivar los recuerdos. El mundo se aliaba para remover aquellos tiempos que eran felices. Las imágenes y los sonidos aparecían de repente como muertos mal enterrados; como facturas pendientes de cobro que después de haber sido quemadas volvían a materializarse, como por arte de ciencias ocultas. Un cobrador del Frac con gorro de Papa Noel. Las zambombas y panderetas sólo podían vomitar marchas fúnebres. Los besos en las fiestas de Nochevieja, si no nacían de aquellos labios perdidos, tenían el sabor sospechoso del turrón de oferta.
Encendió la televisión. Un hombre de mediana edad, ataviado con un jersey de cuello alto, gafas de pasta y una incipiente calvicie asomando en su cabeza lanzaba una proclama contra el consumismo que imperaba en esas fechas. Dio un repaso por el mando. Un cocinero aconsejaba sobre cómo no defraudar a los invitados; en otro canal, una vidente auguraba bodas y bautizos para la realeza europea mientras que en otra cadena jóvenes con poca ropa y menos cerebro cantaban una coplilla sin gracia alguna. Volvió a la primera emisora. El hombre de mediana edad había sido sustituido por un cura que explicaba una interesante teoría. Venía a decir que los pastores a los que el Ángel anunció la gran noticia no tenían nada que ver con aquella estampa bucólica y edulcorada de los belenes y las funciones de Navidad del colegio. Al contrario, eran hombres que portaban las enfermedades que transmitía el ganado y que tenían vetado el paso a las ciudades. Los apestados y apartados.
Como él. Enfermo de melancolía. Ausente de comprensión. Vetado por decisión propia de las ciudades bulliciosas. Pensó que si él hubiese sido Dios y le hubiera dado por hacerse hombre no hubiera avisado a alguien como él. De hecho, si él hubiese sido Dios no se habría hecho hombre. Ya no le interesaba salvar a nadie, ni siquiera a ella.
Estaba cansado de guardar las formas y de fingir sonrisas en las cenas familiares. Era el tiempo de cantar los villancicos y se cantaban. Debía pasar horas en las colas de los grandes almacenes y las pasaba. Con una simple explicación achacaba su permanente mirada triste a un malestar físico y bastaba para convencer a los de su alrededor. Al menos para que cesaran en su interrogatorio. No sin esfuerzos había justificado su ausencia de la 'gran cena' por un constipado mal curado. La mentira y la verdad tenían ya para él una frontera más que difusa. Como la realidad y el deseo.
Pero aquella noche decidió no mantener más la farsa. Esta vez sería él quién se iría sin explicaciones. Necesitaba huir fuera de aquella urbe infectada de rencores y frustraciones. Como los pastores de los que hablaba el cura de la televisión. Bajó al garaje, se subió en el coche y fumó un pitillo con la ceremonia a la que recurría en aquellos momentos que consideraba dignos de ser relatados en una biografía. Siempre pensó que algún escritor mediocre acabaría contando su historia, aunque fuese por casualidad. Abrió el mapa y con los ojos cerrados dejó caer el peso de su brazo sobre un punto del atlas. El destino le marcó el nombre de una ciudad de la que no tenía más referencias que las temperaturas mínimas del hombre del tiempo y los chistes de los programas de radio.
El viaje le llevó a una tierra frágil, como él y su vida. Una población que parecía mantener un desigual combate eterno contra la supervivencia. Siempre amenazada. El enemigo cambiaba de rostro a lo largo de los siglos pero siempre permanecía ese riesgo. Unas veces tomaba las forma de guerras; otras, del olvido de los hombres y, siempre, las normas de la Física como una guadaña a punto de ceder.La Ley de la Gravedad que siempre le amenazaba pero nunca le vencía.
Cuando bajó del coche, y mientas un frío seco y contundente le golpeaba en la cara, la melodía verbenera volvió a sonar. No, no era ella. Nunca era ella. Un remitente desconocido firmaba el mensaje. « Ha psdo otr vz. Gloria a Dios n l cielo y n la trra pz a los hmbrs q ama el Sr.». ¿Algún bromista o un fanático?. Levantó la vista y vio aquel dédalo de callejas y casas cosidas en la montaña, como un belén de grandes dimensiones.
Volvió a mirar al móvil. Todo cuadraba. Le daba igual que aquello fuera un cúmulo de casualidades o consecuencia del abuso de aquellas pastillas contra el insomnio. Él era pastorcillo y mago. Había una estrella. Alguien quería salvarle. El Ángel del Señor había iniciado sesión.
JOSÉ JAVIER DOMÍNGUEZ. Cuenca, diciembre de 2006
(Publicado en el Especial de Navidad de La Tribuna de Cuenca (24-12-2006)
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FICHA POLICIAL:
Estado: Resacoso (mucho; Feliz Cumple, Heli)
En la mesilla de noche tengo: 'Como agua para chocolate', de Laura Esquivel.
Escucho:: La nueva canción de Fito y Fitipaldis : Por la boca vive al pez
Cosecha de prensa: La Tribuna (faltaría más). No creo que visité el kiosko. Mi mente no está (hoy) para más lecturas de las imprescindibles.
Estoy liado con : Temas de mi POM, un tema internautopatrimonial y alguna cosilla más.
Inventario nuevas tecnologías: Algún toque simpático que se agradece y poco más.
Visitas por la Red Blogs conquenses, elmundo.es, elpais.es y 'fuentes de información para el curro'.
Y vuelvo a bloguear. Ya. com ya (nótese la reiteración pretendidamente chistosa) se ha dignado a mandarnos el Router.Esta vez prometo más constancia y alegrias.
Y contar mis secretos más íntimos y escabrosos. O no
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No soy, ni mucho menos, el primer blog conquense que lo cuenta. Para el próximo sábado se ha convocado a las 19.00 horas en la estación del tren una concentración internauta de jóvenes por el futuro de Cuenca.
Se suceden las convocatorias de Macrobotellón por toda España. En Cuenca tuvimos el nuestro particular el 11 de marzo: relativo éxito. Para unos, una aberración. Para otros, algo fantástico: un reto, una forma de reivindicar una identidad. Para los más, un simple juego. Acto seguido, muchos medios y políticos se apresurán a decir que la juventud está aborregada, que sólo se preocupa de emborracharse y romper el mobiliario y que no tiene ansias, ideas, inquietudes, reivindicaciones ... Nos comparan con la juventud francesa y dicen que, en comparación, tenemos mucho que aprender de ellos. ¿Sí?
Pués nos habéis convencido. Es cierto que los jóvenes, y más los jóvenes de Cuenca, tenemos muchísimos motivos para movilizarnos y para protestar. Por ello convocamos una CONCENTRACIÓN CIUDADANA internauta y espontánea (convocamos los jóvenes sin más siglas) en la que protestemos por tanta marginación, corrupción, incapacidad e injusticia. Universidad, trabajo,viviendas, inversiones, transportes, transparencia... ¡¡HAY MUCHAS COSAS QUE PEDIR!!
SÁBADO 8 DE ABRIL. A LAS 19.00 HORAS EN LOS ANDENES DE LA ESTACIÓN DE TREN (como símbolo de la emigración forzosa y nuestro deficiente transporte). PÁSALO. No es política son NUESTROS PROBLEMAS, nuestro FUTURO.
Tenemos que ser, por lo menos, más que en el macrobotellón. Podemos conseguirlo. Debemos demostrar que exigimos un FUTURO DIGNO PARA LA JUVENTUD DE CUENCA Y QUE CESEN LAS MARGINACIONES. Hay que animarse los unos a los otros y perder el miedo
Tenemos muchos motivos. Por ejemplo:
a) UNIVERSIDAD. Estamos hartos que desde que se creó la Universidad de Castilla-La Mancha se hayan llevado casi todas las carreras a Albacete, Toledo y Ciudad Real. ¿Por qué ese robo? Nos han quitado Informática, Medicina, Ambientales, casi todas las Ingienerías como Montes o Químicas, las Filologías, Fisioterapia, ... muchísimas. Nos condenan a estudiar fuera de nuestra tierra. Tenemos las mejores notas de Selectividad y luego, hala, a emigrar forzosamente. La imagen de cientos de estudiantes en el autores o el tren todos los domingos habla por sí sola. BASTA YA, QUEREMOS FUTURO EN NUESTRA TIERRA. Si no ya para nosotros, para los que vendrán después.
b) Y CON EL TRABAJO IGUAL ... Cuenca es la provincia más envejecida, donde más ha aumentado el paro en los últinmos tiempos y con unas ofertas de empleo poco cualificados... SI UNO FUE DE LOS POCOS AFORTUNADOS QUE PUDO QUEDARSE AQUI ESTUDIANDO, TENDRÁ QUE IRSE PARA TRABAJAR .... Nuestros pueblos se despueblan pero ¿cómo no? Mientras en otros lugares se atiborrán de crearles parques tecnológicos y aeropuertos, aquí NADA. Mientras en otros sitios tienen unas INFRAESTRUCTURAS DEL SIGLO XXI, aquí de doscientos años antes. El ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia es tercermundista y peligroso y lo quieren eliminar. La autovía llega con 20 años de retraso y la están haciendo a ritmo de tortuga. Y el AVE llegará tarde y mal porque, a pesar de la movilización conquense, se lo quieren llevar lejísimos de la estación para favorecer constructores.
c) Esa es otra LA VIVIENDA. La ciudad crece, o parece que crece, sin control ni cabeza. Al dictado del interés de cuatro caciques. Ni conseguimos un acceso a la vivienda y están llenando la ciudad de polución, contaminación ... Los autobuses funcionan fatal. Cada vez hay menos zonas verdes y el CASCO ANTIGUO, además de ningunearlo en la publicidad turística de la Junta cono hacen con la Semana Santa, se lo están cargando: bolardos, cambio del suelo de la Plaza, aparcamientos de San Pedro y Mangana ....
d) LOS JÓVENES NO TENEMOS ALTERNATIVAS DE OCIO y denunciamos la CORRUPCIÓN Y POCA TRANSPARENCIA en la actual gestión del Ayuntamiento que es el único de España que no hace presupuesto y que no se puede controlar.
Y mientras a otros (Albacete, Cataluña) les dan todo (FILMOTECAS, AUTOVÍAS, POLÍGONOS, dinero, HOSPITALES ) Y el nuesto cada vez está peor), UNIVERSIDAD) aquí nos siguen marginando porque no elevamos la voz y nos siguen esquilman el AGUA y a la GENTE. ¡¡BASTA YA!!
Pásalo
Puedes llevar carteles, pancartas, banderas ... Lo que quieras. También música e instrumentos, el ambiente será totalmente pacífico y festivo aunque dejaremos claro que LOS JÓVENES DE CUENCA PENSAMOS.
Yo ese día, a esa hora, estaré trabajando y si voy es para cubrirlo (me gustaría pero si coincide con otra cosa, a mandar ...) pero si no iría sin dudarlo. Me parece muy interesante tanto por el espíritu (es hora de demostrar que a los jóvenes nos preocupa la vida pública y de que los ciudadanos funcionemos también al margen de los partidos); como por la forma de convocatoria (a mi esto de explorar las posibilidades de Internet me fascina); y el mensaje (lo suscribo a un 90%, sobre todo en lo que hace referencia al ferrocarril tradicional :) y a la universidad). Ya veremos como se da la cosa.
Mi apuesta es que no habrá una multitud pero por lo que percibo en la gente aí un número medianamente importante. A mi me ha llegado ya tres o cuatro veces por email y algún amigo ya me ha comentado que se va a animar a ir porque cree que hace falta mostrar su descontento e iniciativa. Ya os contaré: o por aquí o en La Tribuna o por los dos sitios.
ACTUALIZACIÓN Pués me equivoqué. No fue nadie, mejor dicho, casi nadie y los que fueron se escondieron o se desanimaron. Ya tendremos tiempo de analizar los porqués del fracaso. De momento os informo de como lo conté en La Tribuna
LOS JÓVENES NO ACUDIERON A LA CONCENTRACIÓN POR SU FUTURO
La protesta "contra la marginación de Cuenca", que había sido convocada por cadenas de e-mails, se fustró por la falta de asistentes
J.J. DOMÍNGUEZ/CUENCA
"Los jóvenes conquenses no acudieron a la concentración por «un futuro digno para la juventud y contra la marginación de Cuenca» que bajo el lema ‘Más que botellones’ se había convocado a través de cadenas de correos electrónicos para la tarde de ayer en la Estación del ferrocarril. Pocos minutos después de las siete, la hora marcada por los anónimos organizadores, apenas había poco más de quince personas en las instalaciones de Renfe, y la mitad de ellas eran periodistas o gente que acudía a informarse de los horarios de los trenes. Algunos jóvenes sueltos remoloneaba con curiosidad por los alrededores, esperando que acudiese más gente para acceder a los andenes, y otros que llegaban con la intención de participar en la protesta, pero al ver el panorama, llamaban a los amigos con los que habían quedado para informarles de la situación y decirles que no ya no fuesen.Tampoco hubo en la fustrada manifestación juvenil rastro de pancartas, banderas, carteles reivindicativos ni otros objetos habituales en este tipo de actos.
EN LA RED. La llamada a movilizarse para «demostrar que los jóvenes luchan por sus derechos» y para denunciar las carencias y problemas de Cuenca empezó a propagarse por Internet a mediados de la pasada semana consiguiendo una notable difusión a través de cadenas de correo electrónico. También había sido publicada en varios blogs sobre la ciudad, foros de actualidad y temáticos y otras páginas web.
¿QUÉ PEDÍAN?. El texto en el que se animaba a los jóvenes de Cuenca a concentrarse ayer en la Estación comenzaba señalando que ante las críticas a su generación a raíz de la celebración de los macrobotellones, iban a demostrar que los jóvenes pensaban y que se iban a movilizar por los problemas que padecían a nivel global, y más concretamente en Cuenca.Entre sus quejas figuraban la falta de titulaciones universitarias en el campus conquense respecto a otros de Castilla-La Mancha o la ausencia de trabajo y la poca calidad de éste. También se denunciaba las deficientes infraestructuras diciendo que eran propias de «200 años antes». Del ferrocarril tradicional señalaban que era «peligroso y tercermundista» y que lo quieren eliminar, y de la autovía y del AVE que llegaban demasiado tarde y mal. La lista de críticas también aludía a la falta de inversiones, las dificultades de acceso a la vivienda y al desarrollo urbanístico de la ciudad. En el e-mail además se pedía más cuidado con el Casco Antiguo y mayor transparencia en la gestión del Ayuntamiento".
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Es evidente,no soy Fray Luis de León. Nací cerca, pero un poquito más al norte y con unos siglos de diferencia. Ya me gustaría a mi tener el talento literario que el tenía. No creo que de clases nunca en la Universidad de Salamanca y espero, aunque de eso estoy menos seguro, no estar en una cárcel más que de visita. El de Belmonte me supera y mucho. Pero aún así me permito parafrasearle con:
"DECÍAMOS AYER"
Pués aquí vuelvo, como si nada. Poco ha cambiado, o no. Ya os iré contando. Seguiré con mis obsesiones de siempre (Cuenca, mi vida, Internet, la gente) y alguna más que he inocorporado a mi trayectoria vital. Welcome again!
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